Manifiesto Agile: Las personas y las relaciones, son lo primero

Cuando afrontamos un proyecto de transformación en una empresa u organización, vamos con nuestro Manifiesto Agile grabado a fuego, y lo vamos repasando. El Manifiesto Agile habla de la necesidad de priorizar a los individuos y a las relaciones sobre los procesos y las herramientas, aunque en muchas ocasiones nos encontramos lo contrario, mandos intermedios, directivos, incluso a operarios “abrazados” a los procesos como un náufrago a una tabla flotando en la inmensidad del océano.

Este es el momento en el que comenzamos a analizar las causas de la resistencia al cambio. La mayoría tiene miedo a perder esa línea de procesos a la que agarrarse, la cual le impide cometer errores, le protege ante el castigo de salirse de lo establecido y le da una falsa seguridad de lo conocido, esa falsa idea de que en el mundo de las organizaciones dos más dos, son siempre cuatro.

Nosotros trabajamos con nuestros clientes en la superación de estas barreras y la vencemos a base de trabajo de Coaching de Equipos que está basado en el auto conocimiento del equipo, después en tomar un mínimo nivel de confianza, que les ayude a descubrir que aportaciones puede hacer cada persona del equipo al resultado final, está mucho más allá del mero cumplimiento de un proceso.

Solo cuando los individuos se identifican como tal, con vidas y experiencias propias, únicas e irrepetibles, la organización toma consciencia que la combinación de esos conocimientos y experiencias puede dar como resultado, diversas y variaras respuestas ante una misma situación, problema o reto, y así tener la posibilidad de elegir la más adecuada en cada momento.

Cada individuo de manera natural va a tener más afinidad con ciertos trabajos, perfiles de personas y este conocimiento  se debe aprovechar sin duda alguna, aunque cuando hemos acompañado a los equipos a conocerse a sí mismos y por ende a aprender a comprender y a entender a los demás individuos de la organización, nos hemos encontrado que todo el mundo comienza a cuidar de todo el mundo, y no nos referimos a una relación maternal, sino a entender que el hecho de que el otro tenga esa información que le hace sentirse más cómodo, o ese espacio para pensar antes de dar una respuesta les ayuda a estar más centrados en lo que estamos en este momento y en consecuencia, aportando al 100%.

Muchas veces hemos escuchado que las mejores ideas surgen junto a la máquina de café, o charlando de manera informal mientras nos tomamos unas cañas, esta es la prueba cotidiana de que las relaciones deben ser lo más horizontales posibles, donde las preguntas se hacen por curiosidad y las aportaciones se realizan buscando ayudar al otro, independientemente de cual sea nuestra posición en la organización.

Todo esto, no significa que las cosas no tengan un orden, sino que el orden valido para hoy, no tiene por qué ser el más competitivo mañana. Por eso mismo, por que las personas vamos cambiando y evolucionando con cada proyecto, con cada experiencia, el proceso que ayer me daba cierta seguridad hoy puede convertirse en un corsé, que me dificulta la respiración.

En definitiva, priorizar en los individuos ya que siempre están creciendo y cultivar las relaciones, que igual que un árbol nos dará de manera constante nuevos frutos.

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